La Navidad Llegó.

Que alegría saber que pronto estarás con tu familia, amigos queridos y en fin, todos aquellos que de una u otra manera han compartido tantas etapas de tu vida contigo. Sin duda dentro de tu corazón hay una fiesta y por eso quieres planificar cada detalle y que todo salga bien. Por otra parte, hay un sentimiento que puede golpear de vez en cuanto a la puerta, y con él, recuerdos dulces con un poco de desazón amargo. Y cuando entras en tu realidad y gran parte de tus seres amados ya no están, se nublan los planes. Se ahogan tus palabras y sí, es inevitable, salen como torrentes las lágrimas, con esos gritos mudos de muy adentro de tu alma. Queriendo vivir en un pasado que por más que llores, no volverá y solamente podrás revivir esos momentos en un suspiro y un ¡Dios mío dame fuerzas! Pero ¿qué hacer en estas circunstancias agridulces de la vida? Bueno, estás aquí, en esta etapa de tu recorrido, has vivido entre tormento y bonanza y aquí estás, y hoy es lo que realmente importa. Así que sigue y no pienses desfallecer cuando hay mucho que hacer todavía. Mira lo que dice la palabra en Lucas 2 : 9 - 11 : “ Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Sí ves ¡la Navidad llegó! Al decir Navidad es el significado más extraordinario del mundo, porque ha nacido Jesús. Celebra con el Señor estas festividades, invítalo a tu casa y pídele que se quede siempre contigo y él hará de este tiempo y por toda la eternidad que vivas los momentos más hermosos de tu vida.
