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¡Viva la Navidad!



Historia Natividad significa nacimiento y Navidad apunta a la Natividad o nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, que por antonomasia es la conmemoración litúrgica del nacimiento de Jesús en Belén de Judá, Israel. Es celebrada por la Iglesia católica con carácter de solemnidad en la noche del 24 al 25 de diciembre, extendiéndose a las llamadas misas del día. En la liturgia, la celebración de la Natividad inaugura el llamado tiempo de Navidad que en Occidente empezó a conmemorarse a mediados del siglo IV; festejándose por primera vez en Constantinopla, en el año 379. Por extensión, se denomina Natividad a un tema tratado abundantemente en las artes pictóricas a partir del arte paleocristiano (desarrollado durante los seis primeros siglos de nuestra era, desde la aparición del cristianismo, durante la dominación romana, hasta la invasión de los pueblos bárbaros) y bizantino (continuación del arte paleocristiano oriental) de los siglos V y VI. Tema que adquiere su máximo desarrollo en el arte medieval, como parte del ciclo referido a la vida de Jesús. La Navidad (latín Nativitas, “nacimiento”), también llamada coloquialmente “Pascua”, es una de las festividades más importantes del cristianismo, junto con la Pascua de Resurrección y Pentecostés. Esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, se celebra el 25 de diciembre en la mayoría de la cristiandad católica, anglicana, protestante y por la mayoría de la Iglesia ortodoxa. En cambio, se festeja el 7 de enero en otras iglesias ortodoxas, como la Iglesia ortodoxa rusa o la Iglesia ortodoxa de Jerusalén, que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano para pasar al calendario conocido como gregoriano, nombre derivado de su reformador, el papa Gregorio XIII. Hoy día, el 25 de diciembre es un día festivo en muchos países, al ser celebrado por millones de creyentes alrededor del mundo y también por un gran número de no cristianos. Las fiestas de Navidad se proponen, como su nombre lo indica, celebrar la Natividad o nacimiento de Jesús de Nazaret, con agradecimiento a Dios por su venida a la tierra en cumplimiento del plan de salvación. Los angloparlantes utilizan el término Christmas y en algunas lenguas germánicas, como el alemán, el vocablo usado la define como “noche de bendición”. Existen varias teorías sobre cómo se llegó a celebrar la Navidad el 25 de diciembre, surgidas estas desde diversos modos de indagación basados según datos conocidos de la fecha en que supuestamente habría nacido Jesús. Los orígenes pueden variar de acuerdo a la festividad, aunque la fecha exacta del nacimiento de Jesús de Nazaret no se encuentra registrada en la Biblia, ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento. Sin embargo, sabemos que el 25 de diciembre era significativo en la antigüedad para algunos pueblos del hemisferio norte que durante el invierno lo celebraban desde el 21 de diciembre. La adopción de esta fecha se realizó siglos después, empezando por el testimonio de Sexto Julio Africano, en el año 221, acerca del tiempo del nacimiento de Jesús en Judea y el calendario litúrgico filocaliano de 354 después de la era común. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Por otra parte, los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti o Na-cimiento del Sol Invicto, asociada al natalicio de Apolo. Sin embargo, existe otra teoría sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad, defendida por William J. Thige, según quien ya en el siglo III se celebraría el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, aun antes de que los romanos celebraran la Fiesta del Sol Invicto. Además, en Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el 25 de diciembre, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes. La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos por dedicarse a la investigación” asignan no solo el año, sino también el día real del nacimiento de Cristo como el 25 de diciembre. Para la época del Concilio de Nicea I, en 325, la Iglesia alejandrina ya había fijado el Dies Nativitatis et Epifaniae. La Navidad es una tradición muy antigua que los cristianos debemos defender, pues ella habla de la doctrina más grande que haya existido en la historia de la humanidad: la encarnación del Dios Vivo. Los cristianos somos los únicos en el mundo que creemos que Dios se hizo hombre. Por tanto, no podemos permitir que cierta confusión o imprecisión cronológica pueda eclipsar el evento más grandioso del mundo. Tomemos por sentado que nació en diciembre, así como tomamos por sentado que Dios es real. En ninguna parte de la Escritura se pierde tiempo en demostrar el porqué Dios existe, o desde cuándo existe, o quién lo creó. Recordemos que en Génesis la narrativa comienza así: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Es decir, la existencia de Dios se da siempre por sentado; debe ser así con la fecha de la Navidad, debe darse por sentado el 25 de diciembre como día del nacimiento del Salvador de la humanidad. Imitemos la Escritura y vayamos al grano.

En el mes de diciembre digamos al mundo: “Dios se hizo hombre y les vamos a explicar lo que esto significa.”
 
 

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